El pasado mes de febrero, y con la presencia del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, la empresa acuícola Aqualider inauguró el primer centro de cultivo comercial de cobia (rachicentrum Canadum) del país, el cual espera producir 10 mil t de esta especie al 2012.
Aqualider es la primera compañía concesionaria del Gobierno brasileño para acuicultura. Cuentan con un área tiene 169 há y está ubicada en mar abierto, dentro de la plataforma continental del Estado de Pernambuco, a 11 km de la costa de la playa de Boa Viagem, en la ciudad de Recife.
El propietario de esta compañía, Manoel Tavares, comentó a AQUA.cl que decidieron dar vida a esta proyecto porque "creemos que la acuicultura sostenible depende de la ubicación adecuada del pez como también de su cultivo con el mínimo impacto medioambiental", asegurando que las aguas cristalinas donde se emplazan sus operaciones preservan la salud animal, promueven el mayor crecimiento y crea especies de mejor calidad que sus primos cautivados en aguas cercanas a la costa, "incluso, obteniendo mayores precios por estos motivos".
El ejecutivo comentó que este año instalaron cuatro jaulas con una biomasa de 40 mil juveniles de tres desoves distintos. Este año esperan producir entre 120 t y 250 t de cobia. Sin embargo, sus expectativas superan con creces este número, ya que entre el 2011 y el 2012 Aqualider espera contar con 48 jaulas que permitan producir 10 mil t al año.
En tanto, esperan comercializar la especie congelada, fresca, en filetes, porciones y en envases individuales de fácil manejo.
Desafíos
Entre los principales desafíos a los que se vieron enfrentados, Tavares comentó que la falta de embarcaciones adecuadas para la instalación y operación del centro, el alimento adecuado y expertos veterinarios con conocimiento de la especie fueron algunos de los aspectos críticos al momento de levantar el proyecto.
Al ser consultado sobre cómo fue recibido dentro de la comunidad este proyecto, el empresario dijo que al principio hubo cierta resistencia por parte de los pescadores artesanales de la zona. "Ellos pensaban equivocadamente que nuestro proyecto cerraría el acceso de sus embarcaciones al mar y, más gravemente, de peces. Sin embargo, todo quedó aclarado cuando nos reunimos con ellos y le explicamos el proyecto. Hoy, las dos comunidades de pescadores en la zona de influencia de nuestra concesión no solo apoyan nuestra iniciativa, sino que están desarrollando sus propios proyectos de cultivo de cobia", explicó